sábado, 18 de diciembre de 2010

El por qué de las analogías personales y "La vida puesta en prueba"

La vida está llena de analogías aplicables en cualquier sentido a cualquier cosa. Esta vez hago una analogía de la vida misma, y la adapto a una prueba. Sí, a un examen, a una evaluación continua y definitiva de nuestros actos.

No hay duda de que mientras nos desenvolvemos mucho tiempo en un ambiente determinado (Ejemplo: La Universidad), empezamos automáticamente a relacionar todo con éste. Por eso siempre pasa que cuando interactuamos continuamente con una persona, lugar o cosa, todo lo demás empieza a pasar por un filtro de recuerdos emparentados con la cosa objeto de analogía. Nos empeñamos entonces en traer cualquier detalle vago a colación para relacionarlo inconscientemente. Es el deseo de mantener viva la imagen de lo anhelado o vivido continuamente (pues obviamente no se trata sólo de conexiones placenteras, basta con que sea incesante para que exista). Es esta mi explicación al menos del por qué tan vivido: "todo me recuerda a ti". De lo menos pensado pueden sacarse similitudes, nada más hace falta querer aferrarse al objeto reiterado.

Con esto aclarado, procedo a lo que venía:

La vida es un examen sin parametros, el cual no sabes si presentarás individual o acompañado. Un examen en donde por mucha experiencia que tengas no tienes idea del contenido que evaluarán, ni de qué forma vendrá éste. Es imposible predecir quién será nuestro maestro. Es frustrante que no sepas en qué momento empezará la prueba y mucho más lo es el hecho de no saber cuánto tiempo tienes para demostrar tus conocimientos. Lo cierto es que tarde o temprano el maestro recoge las hojas. Por mucha intuición que poseas en esta prueba, nunca tendrás la seguridad de si habrá o no entrega de notas, y si tal calificación te servirá para algo posterior. Lo único certero es que no repetiremos la misma evaluación. Aun así, sin saber la ponderación de todo esto, muchos se esfuerzan al máximo para encontrarle un sentido a ésta prueba, más vale que lo tenga, de lo contrario; tal vez ni nos demos cuenta.