miércoles, 23 de febrero de 2011

Los que prefieren llantos a ojos cuadriculados

Volar es morir,
despegar es huir.
Creyendo en ti llegué al cielo.
La rapidez con que subí me hizo cerrar los ojos
No me dí cuenta de algo,
era inevitable.          

El aire colida             
con la visión que se seca.
Lo abrupto obliga a llevar mis ojos bien cerrados e inocentes
o a resignarme con un llanto consciente;
se protegen de la verdad.

Eres color azul cambiante,
eres ese vacío
y ese aire que azota sin perdón.
El vacío sin fuerza no se siente,
pero con ella, son ráfagas de desilusión.
A diario el tiempo cambia los colores de tu resplandor,
eres cielo y vivir es modificación.

Ahora el trayecto es vida abajo.
Se humedecerá la retina de esperanza líquida,
el ojo se prepara para nuevas hazañas.
Buscamos cristales para mentirnos,
veremos más brillo que realidad.
Los cristales no están hechos para mirar,
pero dicen que aun existen
los que prefieren llantos a ojos cuadriculados.