Vinieron los gatos
y aquí se quedaron,
postrados en brazos
del mueble rasgado,
mirando la tele,
maullando sin llanto;
se quejan de nada
y duermen de a ratos.
Estiran el lomo,
se lamen las manos.
Se quieren a veces,
se juegan sin daños.
Qué haría un domingo
sin Desmond y Brandon.

Lo amo.
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